
“¡Apaga la luz!”, grita Lucía. Una vez a oscuras comienza a desnudarse y su mente parece transformarse en otra, los miedos y los complejos se esconden; sin luz... nada se ve.
El 56% de los adultos a nivel mundial se manifiesta insatisfecho con su vida sexual según el estudio de Durex sobre Bienestar Sexual (SWGS) de 2007.
¿Qué ocurre? Evidentemente, algo va mal; más de la mitad de la humanidad no está satisfecha con su sexualidad, y millones de parejas intentan buscar soluciones. Sin embargo… la mayoría olvidan buscar en el lugar más importante, fuente de todo lo que ocurre en la vida… UNO MISMO. El conocimiento, la aceptación propia, la naturalidad,… son conceptos que, en su ausencia, llevan a la persona al fracaso, a la inseguridad, al miedo de mostrarse tal y como se es y, como Lucía necesitan ocultarse en la oscuridad para liberarse y poder sentirse satisfechos.
Según Judith Mackay, (autora del “Atlas del comportamiento sexual humano, sexualidad y prácticas sexuales en el Mundo”), las actitudes sociales hacia el sexo vienen determinadas por la nacionalidad, la raza, la religión, la edad y el género, pero en mi opinión la personalidad, la mentalidad y el amor por uno mismo hacen de cada ser humano un mundo de sexualidad único, especial e irrepetible.
Reflexionando sobre esto, adentrémonos en este universo de placer…
Silvia